Cantagirone Sette

Cantagirone Sette combina tonos neutros, materiales nobles y una vista 360 a la ciudad. El resultado es un espacio sobrio y sereno, con carácter propio.

La sala se organiza alrededor del sofá Cloud el cual se caracteriza por su confort excepcional. En el centro, las mesas de mármol color borgoña aportan presencia, acompañadas por una mesa auxiliar en vidrio, libros de gran formato y piezas escultóricas.

En un segundo espacio, la poltrona en cuero camel y la lámpara de pie crean un rincón de lectura junto a una cajonera en madera oscura de frente acanalado. Una columna de ladrillo y un olivo en una maceta envejecida suman calidez y textura.

El concreto expuesto en el cielorraso deja ver la estructura del edificio y contrasta con los acabados cálidos del interior.

En el comedor, una mesa ovalada de tapa oscura y base cónica se rodea de sillas en cuero color chocolate. Los ventanales de piso a techo con marcos negros enmarcan la ciudad y llenan el espacio de luz natural.

En este apartamento el arte tiene un lugar protagónico. Los cuadros le dan vida al espacio, guiando el recorrido y dándole pequeños acentos de color y calidez, convirtiéndose en un punto focal.

En la habitación principal, la cama se roba toda la atención. Un cabecero en bucle gris y las mesas de noche en negro con detalle en cuero se complementan con una lámpara en mármol. Desde la ventana, la ciudad y la montaña se funden en el paisaje.

Cantagirone Sette es un proyecto que deja que los materiales, el arte y el paisaje hablen por sí solos.